cross de los lirios 09/01/2022

Primera carrera del año 2022, que esperemos que sea algo mejor que el pasado 2021, donde además de no permitirnos correr por la situación sanitaria, un acúmulo de circunstancias nos han hecho pasar un duro año.

Tras unas navidades en las que no hemos parado de entrenar la mandíbula y engrosar aún más la talla, nos presentábamos en la primera prueba del año. Con la necesidad de cambio de ciclo, donde le demos un giro a la brújula de nuestro destino y nos permita ser más felices. Y sin duda, correr es una de nuestras herramientas.

Nos levantamos con el pie torcido o al menos con un pie de cada, el año pasado ya me aseguró Iker que no querría volver a correr en el carro doble, y esta mañana me lo dejó aún más claro. «Aita, no quiero correr» Así que bajé el carro simple del trastero, esta vez le tocaría acompañarme a Nahia en solitario.

Mañana fresca, con algo de aire y con previsión de lluvias. Oni me acompañaría aunque le aconsejé que se quedara en casa porque no era un día muy agradable para estar esperando.

Una vez allí, recogemos el dorsal y saludamos a multitud de amigos corredores que nos encontramos. La carrera era un circuito de tres vueltas que iniciaba en el parque del barrio de los Lirios y transcurría por el Iregua.

Entre corredores y voluntarios todos eran conocidos. Y es que la inmensa familia de los Beer Runners de Logroño estaba desperdigada en todas las zonas. Valentín con su apoyo en la logística de dorsales, Emilio como Speaker, Julián como bici-escoba, Fani y muchos más en lo cortes de la carrera. Y sobretodo David Martinez Salcedo como principal organizador que había bombardeado las redes para que nadie se olvidará que esta carrera se celebraba. Esto olía bien, y es que cuando unes gente buena y con ganas de hacer las cosas se nota en todos los aspectos.

Corredores experimentados podemos valorar este esfuerzo y nos animan a repetir futuras ediciones. Todo facilidades y buenos detalles; dorsales personalizados, medalla en meta, indicando todo el trayecto perfectamente y con grandes premios.

Empezamos puntuales a las 11:00 de la mañana, en última posición como es costumbre para no molestar a los corredores con el carro, en esta ocasión había otro carro como nosotros era el de Gerardo, un amigo también.

Salí trotando con Alberto Dorado que iba disfrazado de Deadpool (ya me explicará el porqué) y Ana Toyas y su brillante sonrisa.

A pesar de no estar en mi mejor forma, aceleré un poco y me adelante con la idea de bajar un poco el ritmo en las cuestas arriba.

Nahia se durmió rápidamente, y la música ambientaba a todos a mi alrededor. Ya estábamos en un día más de fiesta y running.

Por suerte no nos llovió en todo el transcurso de la carrera, cosa que vino muy bien para no tener que poner la capota.

Por las cuestas el carro se descontrolaba un poco con tantas piedras y barro, pero lo cierto es que el carro simple se controla bastante mejor que el doble. Por ello, fue un paseo agradable.

El viento hizo su aparición en la cuesta más pronunciada de llegada al parque, justo en contra. Pero aún así consegui trotar en las 3 vueltas y no pararme. Mejor de cardio de lo que pensaba.

En el circuito coincidí con mi amiga Ingrid, que compartimos a nuestra perrita Lau en tantas ocasiones, también a Tari la pareja de Fatima, que no suele fallar en estas carreras. Con ellos iba haciendo la goma según me dejaba el cuerpo.

Me gusta correr por el parque del Iregua, ya que muchos de mis entrenos de media maratón transcurren por aqui.

Disfruté como un niño, y como colofón Iker me acompañó en la entrada a meta y así completar un maravilloso día.

Carrera virgen de la esperanza 18/12/2021

Todo parecía indicar que la media de Logroño sería la última prueba del año.. pero sumergidos en el afán de no caer en el sedentarismo, me encontré con esta prueba anunciada en la página web de Correr en La Rioja.

Era una carrera corta de 4 km, enfocada sobretodo para los más peques y atletas federados. Pero allí estábamos un buen puñado de populares para disfrutar de una gélida tarde.

Consegui engañar a nuestros amigos Joel e Ingrid para participar. Allí nos unimos a otros corredores conocidos.

La prueba se realizaba en los aledaños de la Bodega Montecillo en Navarrete, y tenia la peculiaridad de pasar por dentro de una sala de barricas.

Puntales recogimos los dorsales y dábamos una vuelta mientras daban el pistoletazo de salida a las 16:00.

Se trataba de un circuito de 1,3 km al que se le daba 3 vueltas. Como era tan corto, salí muy fuerte desde el inicio, al igual que los corredores de mi alrededor.

Muy pronto, las fuerzas aflojaron y tuve que bajar el ritmo. Me adelantaron algunos corredores e intente recuperar las pulsaciones.

En condiciones normales, esta carrera la podría haber hecho a un ritmo de 4 min/km, en cambio hoy casi me saco los higadillos por terminar a un ritmo de 5 min/km. Lo que son las cosas, solo queda recuperar cuando se pueda para volver a ser el de antes.

El frio y la niebla no ayudaban, al igual que el terreno algo húmedo, y aunque la mayoría era por terreno asfaltado, había zonas que había que prestar especial atención.

En el paso por la bodega, chocaba el cambio de temperatura entre la sala y el exterior. Algo que se repetía hasta en 3 ocasiones.

Esta prueba normalmente se celebrará en la ciudad de Logroño, pero este año como novedad se realizó en esta bodega.

20 minutos después ya habíamos terminado y solo quedaba recogernos y dejar paso a los peques para que disfrutarán de su tarde.

MEdia maratón de Logroño

Después del buen sabor de boca de la Behobia, me apetecía correr la última carrera del año en compañía de mis dos fieras. También tenía mono de media maratón, la distancia que más disfruto. Así que aunque no pudiera o no sacara tiempo para entrenar, me apunté a una nueva edición de la tradicional media maratón de Logroño.

No era mi primera media maratón con el carro doble, a primeros de año hice unas 5 o 6 entrenando, pero también estaba más en forma que ahora, o con menos forma redonda. 😅

Con muchos kilos de más, y con una pereza invernal, habían pasado los días y prácticamente iría virgen a la carrera. Nada aconsejable por supuesto, pero siempre pensando en que la épica y la memoria de las piernas me llevarían a meta.

Además ando bastante desconectado de todo el mundo running y está sería el reencuentro con mucha gente que hacía tiempo que no veía.

El dia amaneció soleado, sin viento y con unas temperaturas cercanas a los 10°C. La verdad que era un escenario perfecto. Aun así, la pereza se apoderaba de mí, y ponía todos los impedimentos posibles para no salir a correr en esta mañana.

En las últimas salidas ya había desistido del carro-doble, ya que Iker prefería salir con la bicicleta o pasear al parque antes que estar sentado en el carro una hora. Así desempolvé el carro-simple y salía a entrenar con Nahia que es una Santa y de momento no se queja.

Con algo de engaño paternal, metí a Iker y Nahia en el carro y bajamos rodando hasta la salida. Oni se acercaría posteriormente a nuestro encuentro.

Allí nos encontramos con muchos beer runners, y amigos de batallas. Una gran alegría, a algunos de ellos no lo veía desde la pandemia.

Me sitúe al final del todo para no estorbar a los corredores con el carro y esperé paciente al inicio de la prueba.

Empecé bastante fresco, a un ritmo algo acelerado para mi estado de forma. Pero es cierto que la alegría de los reencuentros me había animado y tirado un poco para alante.

Con poquita gente en las calles, hay que reconocer que los pocos que estaban animaban un montón, y se alegraban de verme correr con los peques.

Yo también animaba a la gente con la música que suelo llevar, de hecho una chica me pidió acompañarme ya que le gustaba correr al lado mio.

Los primeros 10 kilómetros fueron bastante bien, más o menos a un ritmo regular por debajo de 6 min/km, y con los peques medio dormidos o tranquilos.

a partir de aquí, empezaron a quejarse y llorar un poco. Así que tocaba parar y evaluar situación. Saque el avituallamiento que tenía preparado para ellos, galletas, tortitas de arroz y agua. Empezaron a comer.

Me incorporé a la carrera pero ya las piernas estaban cargadas y nada frescas. Me pesaba todo el cuerpo (más de lo normal) y no podía mantener la cadencia anterior. El objetivo era claro, llegar. Mi pronóstico de más de 2 horas era fundamentado.

Así iban pasando los kilómetros y adelantándome bastante corredores, que me iban animando y alentado para que no desistiera.

Por supuesto también nuestros grupos de amigos animaban y hacían visualizar el objetivo.

Por el km 17, por la zona del centro comercial había unas cuestas muy duras que se me hicieron eternas. Una pareja me adelantó y se acercaron a ayudarme. El chico tiro del carro durante las cuestas. La verdad que se agradeció tener un respiro y dejar de empujar.

Los últimos kilómetros fui muy despacio, pero sobretodo por las piernas. Tenía suficiente caja para ir más rápido pero mis piernas pesaban toneladas y no daban más. Se vió la falta de entrenamiento claramente.

Con ese tran tran, me dejaba caer por la Avda Gran Vía en el último km, menos mal que los niños andaban felices, riéndose entre ellos y al menos lo estaban pasando bien.

Ya en la recta de meta, apareció Oni, los niños sonrientes y nuestros amigos festejando la llegada.

Con un tiempo de 2h10min, (creo que mi media de asfalto más lenta), llegué a meta. Aunque tampoco creo que valga de mucho el tiempo, ya que la organización me descalificó, ya no se si por correr con el carro o por llevar dos dorsales. Uno era el mio, y el otro el de mi amigo Pepe que no pudo correr por enfermedad. Pero realmente la clasificación me daba igual, mi medalla era haber corrido mi primera media maratón con mis dos hijos.

Al terminar, me reencontré con Oni e intenté recuperar fuerzas para llegar a casa y tomar un descanso merecido.

Esta carrera va dedicada a Anne, vendrán más mejores.

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Behobia-San Sebastián 14-11-2021

Y allí estaba, 2 años después preparado para correr una de las carreras con más animación de la península. Indudablemente nada tenía que ver la anterior participación con esta, donde llegaba con un pésimo estado de forma y peor incluso estado anímico.

Decidí inscribirme precisamente buscando un poco de luz ante una situación que me ahondaba en un foso oscuro.

Todos los entrenamientos previos a la prueba habían sido nefastos. Cuando no volvía a padecer de la tripa, las piernas no me iban, por no decir que siempre ando equipado con carro simple o doble para simultanear mi tareas paternales. En el último mes habré pinchado unas cuatro ruedas… casi una por salida.

Con esta previa me presentaba en una Behobia plagada de gente llenos de nerviosismo y animación. En primer lugar me abrumaba mucho la situación, recordad que venimos de una pandemia donde las grandes agrupaciones han estado prohibidas.

Había cogido dorsal blanco (de 2 horas) ya que predeciblemente haría un tiempo superior.

Pude coincidir con Pepe Fascila y Javi Loza en la previa de la carrera y me hizo una gran ilusión. Hacía una barbaridad de tiempo que no los veía y nos pusimos un poco al día. Ellos empezarían algo antes por lo que les acompañé en el calentamiento y se marcharon para la salida.

Loza me pronosticó un tiempo de 1h50 y le negué rotundamente con la cabeza.

Con mucho tiempo de antelación, andaba calentando para no quedarme frío. Mi salida era a las 11:20 y había llegado más de 1 hora antes. Me dió tiempo a cruzar a la parte francesa y ver desde el otro lado del río la salida de los primeros.

En tanto, la gente empezaba a bailar con las canciones que sonaban en los altavoces. Impregnaba alegría y diversión. Algo que hacía tiempo que no sentía. A ritmo golpeabamos la palmas de nuestras manos y nos calentabamos.

Nos acercamos a nuestra salida, en el cajón me encontré con un chico de Tarragona, Txema Ferrer que era su primera Behobia y nos habíamos escrito en la previa. Según me contó después quedó encantado con la carrera.

Arrancó puntual tras la cuenta atrás, y por fin estaba corriendo de nuevo una Behobia. Todo empezó a pintar bien. Recuerdos todos buenos. Anteriores pruebas, la propia Behobia, la media de Irun, Donosti-Hondarribi por Pasajes.. y el ambiente que te llevaba solo.

Casi sin darme cuenta estábamos en la primera gran cuesta, la del km 6 que parece interminable. La temperatura era ideal, así que la moto no se calentó. Subí al tran-tran sin importarme mucho el ritmo. Respiración y cabeza. Es curioso que no teniendo la cabeza en su sitio en este momento, hoy se ha comportado como un patrón de barco, centrada a la perfección y equilibrando la balanza de fuerza.

km 10, y pronóstico de 1h50 si seguía a ese ritmo. Aunque había abusado en las bajadas con lo de dejarme caer y me fatigé un poco, por lo que pensé en mantener el ritmo.

El paso por Lezo y Pasajes con una buena ración de toboganes iba debilitando mis fuerzas. Además se notaba que llevaba tiempo sin hacer distancias superiores a 14 km.

Con la hoja de ruta marcada y ya por el km 18 todo iba según lo previsto. Con algunos segundos de margen para llegar al tiempo marcado. Pero se me empezó a gastar la gasolina y no pude más que mantener el ritmo a duras penas.

Con algo de mareo y alentado por el griterío de los espectadores en el bulevar, me acordé de aquel chico que perdió la vida en una Behobia en los últimos metros. Que no estamos para tonterías.

Así entre en meta en un tiempo de 1h50, algo aturdido pero de una manera necesaria. Había disfrutado de volver a sentirme corredor y había recuperado la receta para sentirme mejor.

10k Ciudad de logroño

Después de mucho tiempo volvimos a colgarlos un dorsal. Ha sido un año y medio después, y han transcurrido muchas cosas en nuestra vida. Positivas y negativas.

Principalmente el nacimiento de nuestra querida Nahia, al que nos hemos adaptarnos a las nuevas circunstancias.

Se reducían los tiempos de entrenamiento, y la opción del carro doble nos permitía poder salir a correr con las dos fieras.

Pude entrenar e incluso hacer algún ritmo decente en la distancia de la media maratón, pero el no avistamiento de carreras en el horizonte, me hizo perder la forma y la fe en aquello que me había dado tanto.

Circunstancias laborales y familiares también ha sido factores que han hecho que lo que antes era mi mayor afición y vía de escape, pasará a segundo plano.

Con todo ello, no veía el momento de arrancar. En mi cabeza brillaba la posibilidad de participar en la media maratón de Logroño. Algo asequible en lo logístico y sin trastocar mucho los planes venideros. Según se acercaba la fecha, tenía menos claro el poder hacer la distancia. Así que tras darle un par de vueltas, pensé en hacer el 10k con el carro, que al fin y al cabo es como he estado entrenando.

En una semana muy dura psicologícamente, me enfrentaba a un día lluvioso, cargado de emociones y una noche donde mi padre no paraba de darme consejos en mis sueños.

Preparamos todos los atuendos y nos dirigimos al Espolón donde supuestamente se entregaban los dorsales. La media maratón y maratón saldrían desde este punto, pero en cambio El 10k saldría desde Avda Lobete. Allá me mandaron para recoger el dorsal, así que a todo correr, y lloviendo a mares me fui hacia mi salida, que ya iba algo justo de hora.

Los policías me indicaban que tenía que correr si no quería llegar con la carrera empezada. Un calentamiento en toda regla. Desde luego no me quedaría frío esperando.

Justo a tiempo, recogi el dorsal y lo pegue con las gotas de la lluvia en el plástico-burbuja que protegía a mis peques.

incorporé un poco de música que suelo llevar, siempre tranquiliza a la pareja y a mi me anima.

Se inició la salida, yo en último lugar como es de esperar para no atropellar a la gente.

Ya estaba allí, en la marabunta de corredores que se agolpaban en la salida. Que recuerdos, una sensación que me transportó año y medio atrás… donde todo era más sencillo, donde estaba mi padre. El corazón me golpeaba fuerte, y me faltó poco para derrumbarme cual niño de la emoción.

Estaba claro que no iba a ser sencillo, por aquello que significaba la vuelta al ruedo. Un pasar página, un volver a la rutina, un reencuentro consigo mismo.

Realmente no corría con la piernas, el ritmo me lo marcaba la cabeza. Según me encontraba así podría asumir con confianza el siguiente tramo.

Apenas conocidos en el recorrido, pero si señales de aliento de grupos de animación, que bajo la lluvia tienen un valor impresionante. Mencionar especialmente al club Maratón Rioja.

Oni me esperaba por el centro, esta vez sin acompañantes, que ya los llevaba yo. Y me veía con esa sensación agridulce de saber que aunque podría estar sufriendo estaba haciendo lo que me gustaba.

Por la calle Portales pude ver al señor Valentín, que tan bien se ha portado en este tiempo, y cuánto le debo.

La llegada a meta, con bastante energía, celebrando la llegada y dedicada especialmente. Con ganas de llegar a casa y secarnos la lluvia y las lágrimas.

Correr con carro, de simple a doble

El running cambia, y nuestra vida también. Algunos empezamos en esto de correr siendo solteros, casados sin compromisos o sin hijos. Nos vamos haciendo mayores, pero nos resistimos a dejar aparcado nuestro mayor hobby, nuestro mejor entretenimiento, nuestra vía de escape.

La paternidad me trajo muchas ilusiones y alegrías, pero me quitó tiempo para mi y para practicar deporte. Por eso, había que reinventarse.

En cuanto pude, compré un carro de correr de la marca Thule. De segunda mano si, pero se veía bien conservado para el uso que le iba a dar. Los que no conocen este tipo de carros, son muy ligeros (más incluso que lo más ligeros de paseo) normalmente con una rueda delantera que permite el giro o su posición siempre recta. Los hay que incorporan un freno, y están preparados para una total comodidad del niño. Por su puesto, la amortiguacion es superior a la de cualquier otro carro que no sea para running.

Así empecé a entrenar con el pequeño Iker, que se acostumbró rápidamente al traqueteo y el movimiento de su Aita. Un gran desahogo, ya que en casa los niños no paran y en el carro se suelen echar su siestecita y van relajados viendo el paisaje.

Conseguí realizar unas cuantas carreras con el. Allá donde lo permitían, medias maratones incluidas, a unos ritmos más que dignos algo más lento que lo que hubiera hecho sin carro pero disfrutando el doble. Lástima que el año pasado no volviera a competir por la crisis sanitaria porque seguro que hubieran sido muchas más.

Con el nacimiento de Nahia, volvíamos a la situación de partida. Poco tiempo para entrenamientos, y muchas responsabilidades familiares. Así que había que ingeniar un plan para salir del agujero.

La solución nuevamente estaba en el carro, esta vez uno doble. Porque salir a entrenar con uno y dejar al otro, no era una opción. Nuevamente me puse a buscar en el mercado de segunda mano, y encontré uno aún mejor que el simple, prácticamente nuevo.

Cuando por fin pudimos salir a correr juntos los tres, me fui dando cuenta de grandes diferencias que había con el carro simple y se me ocurrió narrarlas por aquí.

1.- 1+1 No son dos. Es una frase hecha si, pero también la podemos aplicar a esto. Cuando salía con Iker solo, podría estar dormido, despierto pero tranquilo, o simplemente aburrido o emocionado. Ahora con los dos, basta con que uno esté despierto o con ganas de fiesta para que el otro le toque las palmas. Desde luego mucho más entretenido.

2.- Reparto de peso. Supongo que quien tenga hijos del mismo peso no tendrá este problema, pero en mi caso estamos hablando de que uno pesa más del doble que el otro. Asi que siempre me vence el carro hacia un lado y tengo que estar ejerciciendo fuerza con mis brazos en contra de esta dirección. Lo peor de todo, es cuando una carretera está peraltada hacia ese lado, entonces tengo que girar con todas mis fuerzas para que no se vaya.

3.- Más lento y más fuerza. Esta claro que ir empujando constantemente de un carro ralentiza el ritmo del corredor, pero con el carro doble aún más. Esto es sobretodo por el peso que ejercen, que en las cuestas arriba a veces el esfuerzo tiene que ser titánico. Al principio huía de las cuestas, pero ahora me lo tomo como un entrenamiento de fuerza y mental. Si hoy puedo con esto, mañana no habrá quien me pare.

4.- Ánimo de la gente. Con el carro simple la gente me miraba con curiosidad y entretenimiento. Ahora con el doble siento cierta admiración. Esta claro que no la busco, pero la mayoría de la gente con la que me cruzó se sonrie, me anima, y exclama un «Aupa» que me recuerda mucho a los tiempos de dorsales.

5.- Distancia a recorrer y tipo de terreno. Tanto con el simple como con el doble, pienso que una distancia o duración de más de 2 horas se hace excesivo para los niños. Normalmente suelen dormir de 30 minutos a 1 hora, por lo que un paseo con vistas de 1 hora es más que suficiente para ellos. El tipo de terreno es preferible, sobretodo con el carro doble, que sea más bien liso para que el rozamiento sea menor, hacer menos esfuerzo y transmitir menos traqueteo a los pequeños. Mi terreno favorito son los carriles de bici o bidegorris.

6.- Cuesta abajo no es más fácil. Si cuesta arriba decíamos que costaba más, cuesta abajo tienes más gravedad y tienes que sujetar con más energia. El freno no sujeta lo suficiente en una cuesta muy pronunciada, por lo que hay que ejercer la suficiente fuerza para que no se dispare el carro hacia delante.

7.- Viento en contra. Mayor superficie de contacto, mayor capacidad de frenado con viento en contra. Si le sumas un poco de lluvia al aire, tienes la tormenta perfecta.

Hasta aquí las 7 diferencias que he notado del simple al doble. Espero que os hayan gustado y si alguno alguna vez se anima con este tipo de carruaje lo tenga en cuenta.

Salud y kilómetros.

Correr en tiempos de pandemia

Todos los corredores nos hemos tenido que adaptar a esta nueva normalidad con nuestra afición de correr. Algunos lo han llevado mejor que otros y aquí os dejo mis reflexiones sobre esta nueva etapa.

CORRER SIN OBJETIVOS MARCADOS

Muchos de nosotros nos gusta marcarnos objetivos para nuestros entrenamientos. La mayoría de las veces se trata de competir en carreras, bajar algun tiempo o simplemente juntarse con amigos para correr en alguna ciudad o entorno.

En este tiempo, correr sin objetivos se ha vuelto complicado. Algunos corredores se han desmotivado y no ven el momento de calzarse las zapatillas..¿ Total para que? Y se suma el desanimo de la situación actual a la inapetencia corredora. Todos sabemos que correr es uno de los mejores antidepresivos que existe (y barato) así que no lo dejes, corre.

LIMITACIONES ZONALES Y HORARIAS

Sin duda, en este periodo de la pandemia donde se limitaba las zonas horarias y lugares donde se podia correr ha sido mi mejor motivación. Descubrí rutas cercanas a mi domicilio que no habría conocido de no ser por este confinamiento. Me hacían marcar unas rutinas horarias que me «obligaban» a seguir un plan establecido.

CORRER CON MASCARILLA, SI SE PUEDE

Esta nueva indumentaria que ha venido para quedarse, la mascarilla, es obligatoria para la prevención de la propagación del temido virus. Aunque para ciertas actividades deportivas legalmente no es obligatoria, siempre que se pueda yo recomiendo usarla. Al principio, probé a correr con mascarillas «normales» coincidiendo con los meses de verano, y os garantizo que es insufrible. La sensación de agobio y de falta de aire es grande. Según pasaron los meses de calor y ya con mascarillas especiales para correr la cosa cambia. A veces, consigo olvidarme que la llevo puesta. Eso si, nada de ritmos anaerobicos, si fuerzas, no hay mascarilla que valga.

SE ACABARON LAS QUEDADAS MULTITUDINARIAS

Muchos corredores somos lo que se denomina «corredores sociales». Es decir, nos gusta más que al tonto un lápiz quedar con nuestros amigos para correr y luego echar una cerveza. Esto en tiempos de COVID se acabó. O al menos en gran parte. Nos han limitado las agrupaciones, sobretodo en espacios cerrados, y esto nos ha reducido nuestra vida social deportiva. Esperemos que sea algo temporal y que pronto recuperemos ese trocito de vida que nos han quitado. Por suerte, las redes sociales nos han aportado ese puntito de vidilla que nos dan nuestros colegas runners.

ALTA COMPETICIÓN SI, POPULARES NO

Cuando se restauraron las pruebas deportivas, la mayoría de pruebas deportivas cancelaron su inscripciones a los populares y algunas de ellas, dejaron la puerta abierta a la alta competición. No voy a entrar en debate si esto es correcto o no, lo que si quiero marcar sobre este punto, es que nos ha dejado con mucha envidia. Recordad que para un popular, un buen tiempo o una buena carrera es la que él considera con respecto a su nivel.

CORRER SIN PRESION, ¿MENOS LESIONES?

Es curioso, y he compartido esta opinión con otros corredores, que en este tiempo nos hemos lesionado menos. ¿Por qué? Personalmente pienso que al forzar menos en carreras competitivas, siempre se arriesga menos. Por otro lado, se han aumentado los entrenamientos estáticos en casa, que fortalecen zonas que dejamos olvidadas en nuestros entrenos exteriores.

CORRER EN CASA, COSA DE LOCOS

En el confinamiento domiciliario, a muchos se nos pasó por la cabeza correr en pasillos en estrecheces de pisos o apartamentos. Nunca pensé que llegaría a hacerlo, pero más de una vez se me cruzó el cable y me volví un hanters. Las cintas de correr y los rodillos fueron elementos esenciales para los aficionados al deporte. Ahora, en vísperas de un segundo confinamiento, los adictos a a las endorfinas deportivas ya se han proveído del material necesario.

Espero que os hayan gustado estas reflexiones que me hago en tiempos de covid a falta de crónicas que escribir y pruebas que competir.

1° Carrera solidaria Cuarentena Indoor 05/04/2020

El coronavirus nos ha cambio la vida a todos. Y cuando digo a todos, es así, a pesar de que algunos sigan yendo a trabajar, que otros tengan perros y puedan salir más, que su casa tenga jardín, balcón o sea todo de interior.. En mayor o en menor medida a todos no ha cambiado, principalmente privandonos de nuestras libertades y todo el ocio disponible exterior.

Centrándonos en lo que es vida cotidiana, y dejando las tesis de si se está haciendo mejor o peor el confinamiento o la gravedad del asunto sanitario y económico, estar confinado es una auténtica mierda. Es cierto que hay gente que lo lleva mejor o peor, pero un confinamiento estricto y prolongado creo que puede volver loco a cualquiera.

Así los primeros días, veía como amigos míos comenzaban a colgar entrenamientos en sus casas en los pasillos. Yo los miraba con sorpresa y pensaba; Están locos! No pueden estarse quietos unas semanas! Parecen hanters en una rueda. Así aguanté una semana sin correr. Al siguiente Domingo, ya me picaba todo, y decidí entrenar como si tuviera una cinta en el balcón. La prueba fue un horror..se me cargaban los gemelos, me daba golpes con la barandilla en el codo, Iker me perseguía y tenia que parar a cada momento.

Aún así, era la única forma que tenia de mantenerme activo. También estaba los abdominales y flexiones..cuanto los odio! Unos amigos proponían retos de abdominales y alguno hice, pero me aburren tremendamente.

Yo solo quiero correr!! En el balcón al menos respiraba aire puro. A la otra semana, fue en el otro balcón que tenemos algo más grande, pero con más obstáculos. La prueba seguía siendo fallida. No más de 30 minutos aguanté.

Este fin de semana se debería haber celebrado la Maratón de Paris, ahora aplazada para el mes de Octubre a la cual estábamos inscritos.

Así salió la carrera Indoor promovida por «Logroño Deportes » se trataba de hacer una carrera todos en casa, para recaudar fondos para los héroes que están luchando contra el bicho.

Cada uno con sus medios, pero como única condición sin salir de tu domicilio.

La verdad es que era una muy buena idea, y con ella me animé a correr por los pasillos de mi casa.

El Sabado hice una prueba previa de 30 min para ver cómo funcionaba el circuito. Algo ruidoso por el mal estado del parquet de mi casa, y la entrada y salida de la terraza iba a ser lo más complicado. Por supuesto, el tener que hacer giros de 180 grados no ayudaba. Compartir habitáculo con un niño de 2 años, una perra de 25 kg, y una embarazada de 6 meses, tampoco. Pero se intentaría.

Al no tener impresora en casa, tuve que dibujarme el dorsal. Número igual para todos, 2020. Me hizo especial ilusión hacer esta tarea. Iker me ayudo con sus colores.

A la mañana siguiente, con todo el postureo posible nos preparamos, braga en la cabeza, camisetas de los clubs, estrenaría la nueva camiseta de #superaita que habíamos diseñado para el día del padre con el #artedecorrer.

Un poco antes de las 12:00 empecé a calentar. Oni me miraba como si estuviera loco. Y era normal. Me puse en su lugar y la verdad que era una locura ver a tu pareja correr en el pasillo durante media hora. Así que le aconsejé que se fuera a algún rincón donde no me viera, para no marearla.

Correría descalzo. La zapatilla sacaba mucho ruido, y con los calcetines me escurría bastante.

Los ritmos no podían ser muy rápidos, en principio porque no había distancia para coger velocidad y porque si iba muy rápido podría llevarme a Iker o Lau por delante.

Me puse música en la televisión y así cada vez que pasaba por el salón me animaba un poco. El peor paso era el de la terraza, con un suelo muy áspero, y con dos saltos de nivel para su entrada y salida. Además de tener que agachar la cabeza con el tendedero.

La madera chirríaba en demasía, tenía miedo de que mis 100 kilos se adentrarsen en el interior de una de esas tablas.

A la mañana había limpiado bien el suelo, para evitar pisar descalzo algun juguete o pieza de Iker.

Iker jugó bastante conmigo, iba delante de mi haciendo de liebre en algunos tramos.

Daría por concluida la carrera a las 12:30. Un ritmo lento, pero menos da una piedra.

Habia salido el sol y se estaba genial en la terraza. Así que aprovechamos a tomar una cerveza y unas patatas, mientras hacíamos una videollamada con Ingrid y Joel que también habían terminado su reto.

Así, me colgué un dorsal más en la cuarentena del coronavirus, algo impensable hace unos días.

Como todos los corredores, tenemos muchas ganas de salir ahí fuera a corretear. Pero sabemos de la importancia de que esto pase.

Ahora vemos nuestra vida anterior con otros ojos, y valoramos más nuestras libertades.

Al final si le buscas el lado positivo a las cosas, todo esto lo tiene. Mucha gente no sabía desconectar del trabajo, ahora lo han hecho, no estaban con su familia, ahora pueden, no valoraban lo que es salir a la calle a correr, jugar o simplemente pasear, ahora lo harán.

Media Maratón de Palencia 08/03/2020

Por fin retomamos el reto de las medias de provincia de España. Lo cierto es que ya quedan muy pocas, y cada vez es más complicado, no solo por la logística familiar, que siempre nos acabamos adaptando, si no porque van quedando las más lejanas. Palencia sería la última de las cercanas. A tan solo 2 horas de camino de Logroño, permitía ir y volver en el día, o hacer una noche pero sin prisas en el viaje, ni cansancio a la vuelta.

https://arrokablog.wordpress.com/el-reto/

Hace 2 años ya estuve inscrito a esta prueba, pero venía de correr la Maratón de Berlín y justo el Sabado habia hecho la kosta Krossa de Getaria. Mucha paliza, finalmente decidí aplazar la cita.

Así que este año, parecía que se alineaban los astros para poder poner otra chincheta en el mapa, y ya van 46.

Decidimos cogernos un hotel en el centro de precio muy reducido. Hay que ajustar la economía para lo que nos viene. Por 30€ dormimos los 3, en una espaciosa habitación. Hotel Monclus se hacia llamar. Aunque era muy antiguo, estaba limpio y bastante acogedor.

El Sabado hicimos algo de turismo por la ciudad. No había mucho ambiente a excepción de la calle mayor, donde los comercios estaban abiertos y se veía algo de movimiento. La ciudad tiene avenidas paralelas al río, y con unos bonitos jardines y puentes que la hace especial para las prácticas deportivas.

Recogimos el dorsal, y nos acomodamos en el hotel, esperando pasar una noche reparadora.

A la mañana siguiente, después de desayunar coincidimos con Kike Nuñez de Bilbao. Otro Beer Runners que también está liado con el reto de las medias de provincia. Venia de hacer la Maratón de Castellón y pensé que me podía acomplar a su ritmo, que en principio pretendía ser de 1h45.

También coincidimos con miembros de Beer Runners de Burgos, y con Ángel un bloguero que nos seguimos mutuamente desde hace años, y que finalmente conseguimos coincidir. Su blog, una adición innecesaria, siempre deja buenas lecturas.

https://adiccioninnecesaria42.wordpress.com

entre blogueros andaba la cosa, cuando también me encontré con Felix «Karpov» que nuevamente volvíamos a coincidir como habíamos acordado la semana pasada. Un honor aparecer en su crónica de la media del camino, y aquí os dejo también su blog para el que no lo conozca.

https://karpov-briviesca.blogspot.com/?m=1

Y por último un triatleta de Logroño, Toño, que este mismo día, por amigos comunes, supimos de nuestra participación.

Así todos en la salida, nos encontrábamos nuevamente ante mi distancia favorita. 21,097 km.

Habia acordado con Oni, que metros después de la salida, me dejara preparado el carro de Iker para correr con el. Si, esta sería una nueva media que correríamos juntos. Y es que es lo mejor.

El 90% de los entrenamientos los hacemos juntos (o con Lau), es una manera de liberar a su Ama, al menos durante casi 2 horas, de su «mamitis» que tiene tan arraigada. Y por supuesto, me encanta correr con mi hijo.

Kike Nuñez iba a mi lado. También estaba toda su familia en la carrera. Como comentamos intentaríamos ir juntos. Salimos bastante atrás, lo que dificultó adelantar un vez que teníamos el carro en nuestro poder.

Pequeños tapones que me hacían dar acelerones nada apropiados. Kike me seguía religiosamente.

El circuito costaba de dos vueltas, donde un tramo transcurría por una zona sin casas ni animación, algo desolador. En la primera vuelta, lo pasamos con ligereza pero en la segunda se haría muy pesado.

Realmente fue a raíz de la segunda vuelta cuando las fuerzas empezaron a flojear. Kike que tenía más caja que yo, tiraba un poco de mi, al revés que nos pasó en Lleida. Pero esta vez, le dije que se fuera, no quería ser un remolque.

A lo tonto, a lo tonto, conseguimos pasar el globo de la 1h45, en este grupete iban Toño y Felix. Lo que nos aseguraba el objetivo marcado. Pero con todo y con eso, se me hizo muy dura la carrera.

la gente nos animaba, algo escuché sobre un récord de un carro, y es que había uno delante mía con un carro Thule (igual que el nuestro) corriendo a muy buenos ritmos. Supongo que se referían a el, creo que sería algún local que corría con su hijo también.

Kike me sacaba unos 100 metros, aunque supongo que podría haber apretado y acercarme a el, al ir con Iker, no quería hacer el tonto. Regular mis fuerzas era mi objetivo.

Miraba de reojo para evitar que me adelantara el globo de 1h45 (hubiera sido un bajón). Quedaban pocos kilómetros, a no ser que pinchara lo tenía hecho.

Lo más bonito de la carrera sin duda ese km 19 por la calle mayor. Bastante emocionante.

Paso por meta, saludo a Oni antes de entrar. Iker esta aplaudiendo. Todo el mundo se enamora de él. Algo me dice la organización sobre el carro. Lo siento, ya me imagino que no esta en vuestras bases correr con carros. Hago lo posible por no entorpecer en la carrera con el, ni en la salida. De todas formas, gracias por no descalificarme. Ojalá todas las carreras fueran como la media de Lleida que promovían correr con carro.. si el circuito lo permite, ¿Por qué no? No somos delincuentes.

Agradecer todos los apoyos recibidos desde fuera, en especial a mi querida esposa. Espero que os haya gustado esta crónica «En caliente». La próxima Badajoz.

Media Maraton del Camino 01/03/2020

No habían pasado ni 24 horas y ya me estaba poniendo otro dorsal. Hace mucho tiempo que no hacia lo que denominamos los corredores más enfermizos «un doblete». Se trata de hacer dos pruebas en el mismo fin de semana. En mis tiempos mozos llegué a hacer hasta un triplete. Pero eso ya es agua pasada. Ahora padre de familia, tengo que mirar muy mucho cuando puedo participar en alguna, y gracias a dios, todavía puedo hacer excesos como el de hoy.

Este doblete estaba formado por la nocturna de Rincón de Soto y la Media del Camino. Una media muy exigente, unidireccional que tiene pendientes pronunciadas de subida y alguna de bajada.

La carrera comenzaba a las 11:00 lo que permitía no madrugar mucho para acercarnos a la salida, que era desde Najera y destino Santo Domingo de la Calzada.

En esta carrera he tirado de muchos amigos para pedir favores, así espero yo también devolverlos poco a poco algun día. Pepe Facila me recogería el dorsal en Santo Domingo para evitar ir adrede y así me ahorré unos km y media hora. El dorsal me lo cedió Ivan Herrera, (esta vez con cambio de nombre gracias a la organización), que andaba un poco lesionado.

Así nos presentamos en la salida, reuniendonos bastantes corredores miembros de Beer Runners de Logroño. Muchos de ellos con los que comparto cantidad de kilómetros y carreras.

Se respiraba un buen ambiente, y a pesar del excesivo aire, la temperatura era agradable entorno a unos 15°C.

En esta ocasión, volví a involucrar a Oni en la logística de carrera. Ella se encargaría de recogerme en la llegada a Santo Domingo. Pero antes, habíamos acordado vernos en la localidad de Ciriñuela para que me dejara el carro con Iker y hacer los últimos 7 kilómetros juntos.

Así nos presentamos en la salida, fuí buscando mi hueco y algún compañero de batalla para los primeros kilómetros. Era evidente que en esta media no podía ir a todo gas después de hacer un buen 10K la pasada noche. Javi Loza fue mi primer acompañante.

Hicimos juntos la primera subida que te deja sin aliento en los primeros metros. Poco a poco se iba estirando la serpiente de corredores y podíamos ver cada uno en que posición nos encontrabamos.

Por el km 2, Ingrid corría sola un poco por delante nuestra. Así que le dije a Javi que me iba a adelantar un poco para cogerla y decirle que si quería que fuéramos juntos. Loza resoplaba, acabábamos de empezar y ya estaba haciéndose dura la carrera.

Así nos juntamos Loza, Ingrid y yo, haciendo un trío que en la medida de lo posible intentábamos darle la espalda a Ingrid para que le protegieran las amuralladas espaldas de Loza y mía. A este trío se unió otra corredora llamada Rosa durante algún kilómetro, lo cierto es que tenia alergia y su respiración era algo forzada y tuvo que separarse al tiempo.

El aire era cada vez más intenso. Siempre en contra de la dirección de la carrera. Un auténtico horror. La carrera se hacía a rachas muy dura.

Loza se despegaba de vez en cuando de nosotros y yo intentaba que Ingrid no se separa de mí. Lo de esta chica es tremendo. Tiene una fortaleza física impresionante. Normalmente cuando acompaño a alguien me guio por su respiración, por su estado de ánimo, (si van muy mal, te mandan a la mierda). Ingrid mantenía una respiración pausada, incluso en las cuestas. Realmente no se cuál es su potencial. Es una máquina, o como me gusta llamarla, una tigresa.

Así pegados, y con la mano apoyandola en la temida subida del km 13, coronamos la población de Ciriñuela. Allí nos esperaba Oni con el carro. Iker estaba dormido, y protegido con el plástico impermeable para que no le entrara aire y arena.

Estos últimos 7 kilómetros fue otra carrera. Ahora me tocaba sufrir a mi. Con el cansancio acumulado ya notable, y empujando del carro, con un soberano aire incontrolable se me hizo el último tramo muy pesado.

Tenia que sujetar el carro con las dos manos para evitar que el aire se lo llevara. No podía coger ni siquiera del manillar, tenía que coger de más abajo de la estructura para poderlo controlar totalmente. Fue un esfuerzo titánico. Si veía que se complicaba la cosa tendría que parar.

Con estas condiciones, los kilómetros se hacían eternos. Eramos de los últimos corredores, pero no se podía hacer nada más.

Gracias a dios, a mi lado tenía una luchadora como Ingrid, y yo pensaba; si ella ha soportado todo lo anterior, yo tampoco me voy a rendir.

Entramos en Santo Domingo y estábamos deseando entrar en las calles para protegernos del fuerte aire.

Sólo en el momento de callejear fue cuando dejó de soplar. Giro y entrada en meta.

Alli estaba Marian y Fatima entregando medallas. Que bueno ver a gente conocida haciendo esta labor. Me fundí en un abrazo con Ingrid. Sin duda esta fue nuestra victoria más sufrida juntos.

Poco a poco recuperamos el aliento y pudimos empezar a saludar a multitud de corredores que ya habían hecho su llegada. Entre ellos Iñaki de Bilbao y por fin conocí personalmente a Félix de Burgos, otro pedazo de cronista deportivo.

Colgada la medalla al cuello y bastante hambriento, regresé con Oni para por fin descansar de este agetetreado fin de semana de competición.