Media Maraton del Camino 01/03/2020

No habían pasado ni 24 horas y ya me estaba poniendo otro dorsal. Hace mucho tiempo que no hacia lo que denominamos los corredores más enfermizos «un doblete». Se trata de hacer dos pruebas en el mismo fin de semana. En mis tiempos mozos llegué a hacer hasta un triplete. Pero eso ya es agua pasada. Ahora padre de familia, tengo que mirar muy mucho cuando puedo participar en alguna, y gracias a dios, todavía puedo hacer excesos como el de hoy.

Este doblete estaba formado por la nocturna de Rincón de Soto y la Media del Camino. Una media muy exigente, unidireccional que tiene pendientes pronunciadas de subida y alguna de bajada.

La carrera comenzaba a las 11:00 lo que permitía no madrugar mucho para acercarnos a la salida, que era desde Najera y destino Santo Domingo de la Calzada.

En esta carrera he tirado de muchos amigos para pedir favores, así espero yo también devolverlos poco a poco algun día. Pepe Facila me recogería el dorsal en Santo Domingo para evitar ir adrede y así me ahorré unos km y media hora. El dorsal me lo cedió Ivan Herrera, (esta vez con cambio de nombre gracias a la organización), que andaba un poco lesionado.

Así nos presentamos en la salida, reuniendonos bastantes corredores miembros de Beer Runners de Logroño. Muchos de ellos con los que comparto cantidad de kilómetros y carreras.

Se respiraba un buen ambiente, y a pesar del excesivo aire, la temperatura era agradable entorno a unos 15°C.

En esta ocasión, volví a involucrar a Oni en la logística de carrera. Ella se encargaría de recogerme en la llegada a Santo Domingo. Pero antes, habíamos acordado vernos en la localidad de Ciriñuela para que me dejara el carro con Iker y hacer los últimos 7 kilómetros juntos.

Así nos presentamos en la salida, fuí buscando mi hueco y algún compañero de batalla para los primeros kilómetros. Era evidente que en esta media no podía ir a todo gas después de hacer un buen 10K la pasada noche. Javi Loza fue mi primer acompañante.

Hicimos juntos la primera subida que te deja sin aliento en los primeros metros. Poco a poco se iba estirando la serpiente de corredores y podíamos ver cada uno en que posición nos encontrabamos.

Por el km 2, Ingrid corría sola un poco por delante nuestra. Así que le dije a Javi que me iba a adelantar un poco para cogerla y decirle que si quería que fuéramos juntos. Loza resoplaba, acabábamos de empezar y ya estaba haciéndose dura la carrera.

Así nos juntamos Loza, Ingrid y yo, haciendo un trío que en la medida de lo posible intentábamos darle la espalda a Ingrid para que le protegieran las amuralladas espaldas de Loza y mía. A este trío se unió otra corredora llamada Rosa durante algún kilómetro, lo cierto es que tenia alergia y su respiración era algo forzada y tuvo que separarse al tiempo.

El aire era cada vez más intenso. Siempre en contra de la dirección de la carrera. Un auténtico horror. La carrera se hacía a rachas muy dura.

Loza se despegaba de vez en cuando de nosotros y yo intentaba que Ingrid no se separa de mí. Lo de esta chica es tremendo. Tiene una fortaleza física impresionante. Normalmente cuando acompaño a alguien me guio por su respiración, por su estado de ánimo, (si van muy mal, te mandan a la mierda). Ingrid mantenía una respiración pausada, incluso en las cuestas. Realmente no se cuál es su potencial. Es una máquina, o como me gusta llamarla, una tigresa.

Así pegados, y con la mano apoyandola en la temida subida del km 13, coronamos la población de Ciriñuela. Allí nos esperaba Oni con el carro. Iker estaba dormido, y protegido con el plástico impermeable para que no le entrara aire y arena.

Estos últimos 7 kilómetros fue otra carrera. Ahora me tocaba sufrir a mi. Con el cansancio acumulado ya notable, y empujando del carro, con un soberano aire incontrolable se me hizo el último tramo muy pesado.

Tenia que sujetar el carro con las dos manos para evitar que el aire se lo llevara. No podía coger ni siquiera del manillar, tenía que coger de más abajo de la estructura para poderlo controlar totalmente. Fue un esfuerzo titánico. Si veía que se complicaba la cosa tendría que parar.

Con estas condiciones, los kilómetros se hacían eternos. Eramos de los últimos corredores, pero no se podía hacer nada más.

Gracias a dios, a mi lado tenía una luchadora como Ingrid, y yo pensaba; si ella ha soportado todo lo anterior, yo tampoco me voy a rendir.

Entramos en Santo Domingo y estábamos deseando entrar en las calles para protegernos del fuerte aire.

Sólo en el momento de callejear fue cuando dejó de soplar. Giro y entrada en meta.

Alli estaba Marian y Fatima entregando medallas. Que bueno ver a gente conocida haciendo esta labor. Me fundí en un abrazo con Ingrid. Sin duda esta fue nuestra victoria más sufrida juntos.

Poco a poco recuperamos el aliento y pudimos empezar a saludar a multitud de corredores que ya habían hecho su llegada. Entre ellos Iñaki de Bilbao y por fin conocí personalmente a Félix de Burgos, otro pedazo de cronista deportivo.

Colgada la medalla al cuello y bastante hambriento, regresé con Oni para por fin descansar de este agetetreado fin de semana de competición.

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