Media Maratón de Irun 16/02/2020

Una nueva media maratón introducida en el calendario, sin previo aviso. Con la cabeza muy enfocada en la Maratón de Paris e intentar cargar la mochila imaginaria de kilómetros, buscamos retos y escusas para poder atarnos las zapatillas.

Venia de una semana sin correr, intentado recuperarme del golpe que sufrí el fin de semana pasado en la prueba de Kobak koba. El Sábado me probé por el paseo de Getaria-Zarauz (mi entreno favorito, junto con la Grajera) y tras 15 km le di el visto bueno a la rodilla.

En esta carrera coincidí con Ingrid y Joel, y con Devi que era su tercera participación (las 3 ediciones que se han hecho)

De nuevo, tengo que dar las gracias a Pepe, ya que al no ser omnipresente como Dios, no podía estar en Castellón e Irun a la vez, y finalmente me cedió su dorsal. A este paso le tendré que pagar una cena en Elcano de Getaria.

Hacia un día soleado, con pocas nubes y una temperatura de unos 20°C. Bastante aire, que en principio molestaba pero en carrera se agradecía debido al excesivo calor para correr.

Llegué puntual a la plaza de Colón, donde aparqué justo en el parking debajo de la salida. Allí me encontré con Ingrid y Joel, que habían dormido allí y nos fuimos a tomar un café mientras nos contábamos nuestras impresiones.

La carrera comenzaba a las 9:45, con unos 1000 participantes entre la media y el 10K, habían adelantado 15 minutos con respecto a las ediciones anteriores porque después habría alguna celebración con música.

Iban llegando los participantes y entre ellos nos encontramos a Devi, Lorena y Jon, el capitán de los Beer Runners de Bilbao que haría los 10K. Devi nos hizo una lectura de como era la prueba que luego nos vino muy bien a la hora de gestionar las fuerzas.

Nos pusimos en la salida , donde los cajones y liebres se juntaban entre sí. Salimos los 5 juntos, y poco después de la salida decidí acompañar en la primera vuelta a Jon, que me dijo que marcaría un tiempo de 4:45/km, algo que me pareció adecuado para seguir.

Comenzamos por esa gran avenida y pronto nos encontraríamos con el grupo de la liebre de 1h40. Por una cuestión de espacio, no podíamos adelantarlos y la verdad es que nos venía muy bien estar cubiertos frente al aire que era intenso. Así fuimos trotando detrás de este grupo numeroso sin temor a pinchar. Mientras tanto, Jon y yo íbamos contándonos un poco sobre nuestra vida deportiva.

Se pasaban los kilómetros y ninguna molestia. Ambos nos íbamos animando haciendo la resta de los km que faltaban. En breve llegaríamos a los 10k, donde nos separariamos. Un poco antes, le sugiero adelantar a la liebre y hacer algunos segundos menos del pronóstico. Así lo hicimos. De tal manera que ya me quedé solo en la segunda vuelta, sin escudero y sin grupo de liebre. (Bueno, estaba metros detrás, pero la idea era que no me cogieran)

Aceleré un poco el ritmo, con la idea de hacer algo de distancia con el grupo de la liebre, pero creo que me perjudicó más que otra cosa. Gasté la gasolina que llevaba justa para llegar a meta, y a poco no me llega con la reserva.

La carrera constaba de dos vueltas a un circuito, donde los primeros 5 km eran bastante planos y algo de bajada, pero los siguientes 5 eran muy rompepiernas. Por lo que a partir del km 15 empecé a penalizar el sobreesfuerzo.

Aumentaba la temperatura, y una chica joven en su bicicleta se me acercaba y con un euskera con acento francés me ofrecía agua. Es lo que tiene llevar una ikurriña en la cabeza, todos dan por sentado que eres euskalduna. Al principio me costó entenderla, pero al poco le digo, – Bai,Bai! Mila Esker.

Por el km 18, tras una buena subida habia una cuesta abajo que te lleva hasta el 19 y casi enlaza con la recta de meta. Ese kilometro me dejé llevar. Vuelvo a rodar a ritmos ligeros y le marco una distancia a la liebre.

Últimos metros finales, ya pesa todo. Voy haciendo la goma con algún corredor, pero la cuesta final me deja fundido, lo justo para llegar a meta e intentar mi típico saltito.

Con un tiempo de 1h38’50» más que contento. Había conseguido el objetivo que era llegar antes que la liebre. Un buen entrenamiento para saber que lo de la rodilla es solo un golpe, y que pese a haber cogido peso, puedo seguir corriendo a ritmos decentes.

Después de recuperar el aliento, esperé a la llegada de Joel e Ingrid. Joel llegó algo desencajado, ya que venía de una lesión, pero Ingrid llegó como una rosa. A Devi no le vi llegar, pero me crucé con el en la carrera y creo que haría un tiempo de 1h 45 aprox. Finalmente, esperamos a la llegada de Idoia, una corredora de Maratón Rioja que es todo un ejemplo a seguir. Habia corrido con su marido y estaban encantados de poder terminar esta dura media.

Con unas buenas sensaciones postcarrera nos echamos una cerveza antes de partir cada uno para su destino. En resumen, una bonita carrera algo rompepiernas, pero con una buena organización y participación de corredores.

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