Kobaz koba Trail 09/02/2020

Kobaz Koba es una prueba que como su nombre indica en euskera pasa de cueva en cueva. La tenía en mente desde hace varios años, pero siempre que me interesaba por ella, se había pasado el plazo de inscripción y estaban agotados los dorsales.

Este año, me preguntó Alberto (Dorado) que si conocía alguna prueba especialmente bonita y de cierto interés que se lo comentara. A los pocos días me llegó alguna notificación de la apertura de inscripciones de esta carrera, y así le líe a el, y el lío a unos cuantos más.

Teniamos opción de hacer la distancia larga de 25 km y la corta de 15 km. En esto suelo ser muy machito, y siempre me inscribo a la larga. Pero esta vez, pensando en compartir kilómetros con los chicos de Logroño y disfrutar de no sufrir por una vez en demasía, y madrugar algo menos, decidí hacer la corta. La lástima era que la prueba corta apenas pasaba por una cueva mientras que la larga si que pasaba por 5 o 6 más. Pero no se puede tener todo.

Sin entrenar nada de monte y con un estado de forma bastante bajo, me presentaba el día de la prueba en Zestoa.

Habían acondicionado un aparcamiento amplio en el exterior del pueblo y allí esperé a que vinieran la tropa de Logroño. Alberto había liado a otro Alberto (Tato), y la parejita Sandra y Aitor. Todos Beer Runners de Logroño.

La carrera larga comenzaba a las 9:00 mientras que la corta a las 9:45. Llegamos bastante puntuales para recoger el dorsal y prepararnos. Allí vimos cómo en la salida/meta se preparaba un gran almuerzo. Hacia bastante viento, aunque la temperatura era muy agradable en torno a 14°C.

Escuchábamos la cuenta atrás, Lau, Iru, Bi..los cinco juntos como una piña. Salimos ligeros, sin pensar en las cuestas e impedimentos que tendríamos en el camino.

Después de una asfaltada salida por el pueblo, empezaba un ascenso de unos 2 km progresivo. Algo muy heavy para mi cuerpo desenfrenado. Aitor se adelantó unos metros, que ya no le pudimos recortar en toda la carrera y Sandra, los Albertos y yo hacíamos la goma. Estirar y tirar hasta completar la subida.

Poco a poco, iba encontrando mi tono. Habia entrenado el día de antes otros 15km llanos, y esperaba que no me penalizase el cansancio. La idea es de volver a hacerme duro, para lo que me viene.

Así fui recuperando y trotando agusto. Seguía adelantado a algunos corredores, e intentaba no despegarse de la vista la sombra de Aitor.

En el kilometro 5, trotando sobre una senda estrecha, me tropecé con alguna piedra. Con la mala suerte de caer encima de la rodilla izquierda en otra piedra. La rodilla se me bloqueó de dolor. No podía andar. Un dolor intenso, muy agudo. Allí permanecí sentado unos minutos esperando a que se me pasara. Pero nada. Empezaba a sangrar. Pronto aparecieron Sandra y los Albertos, y se preocuparon por mi. Yo les convencí para que siguieran. Mientras tomaba la decisión de retirarme. Ya me encaminaba hacia el anterior punto de organización. Cuando empiezo a pensar.. «Me voy a retirar.. una prueba que tenia ganas, sin pasar por una cueva, yo, que les recomendé a estos..» segun bajo en contra, empiezo a trotar.. no hay dolor. Así que decido darme la vuelta de nuevo, y volver a la carrera.

Poco a poco voy congiendo ritmo. Veo al Tato y Alberto Dorado poco más alante. Consiguo alcanzarlos. Se alegran de verme de nuevo..yo creo que no daban un duro por mi.. 😃 Realmente me dolía mucho. Vamos por el km 8. Falta la mitad de la carrera.

En mente tenía ahora, conseguir alcanzar a Sandra y ver la única cueva que tenía nuestra prueba.

Las sendas embarradas, (menos mal que cogí zapatillas de barro) y la subidas y bajadas técnicas hacían la prueba mucho más dura de lo que nos imaginábamos.

Me parecía ver una chica de azul, delgada y con coleta a lo lejos. Era Sandra, pero me era imposible alcanzarla. En las subidas la veía trotar a ritmo y yo a penas podía seguirla. No tenía claro que la pudiera alcanzar.

En un momento aparecemos en una mini cueva con un fotógrafo escondido. Tanto tiempo esperando para un paso tan corto.

En el km 13, hicimos una cima y mi cuerpo ya dijo, basta. Deja de jugarte el pescuezo con este trail que al final te vas a lesionar de verdad. Así que me tomo la bajada con tranquilidad.

Seguimos bajando y ya se escucha la megafonía de la meta. Que emoción. Finalmente podré terminarla.

Allí estaban Aitor y Sandra recuperando fuerzas con un mega almuerzo que nos preparó la organización. Chorizos, Croquetas, Tortillas, Amburguesas, Chocolate.. mejor que en una boda.

Me hizo ilusión ver a Oihana Kortazar haciendo una entrevista a la prensa. Esta Txapelduna seguro que ganó la prueba larga.

Mientras me fui a curar la rodilla llegaron los Albertos, y con ellos todos en meta.

Nos fuimos a duchar al campo de Futbol y después a tomar un aperitivo a Getaria y al barrio de Askizu a comer en un sitio muy privilegiado por donde pasa el camino de Santiago.

En resumen, una prueba bonita, muy corrible, algo técnica en algunos puntos, aunque en la distancia corta se me hizo escaso ver solo una cueva. Esperemos que la rodilla no de problemas y recuperarme pronto que esto empieza a calentarse.

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