San Silvestre Toledana 31/12/2019

La San Silvestre es la carrera del año por excelencia. Es cuando corren los que no corren. Cuando los corredores no estamos mal vistos por cortar las calles de la ciudad. Los coches pitan, pero de alegría y de festejo. Pocos días antes, estos mismos conductores se quejaban de las pruebas deportivas. Pero hoy, todo es una fiesta. Lo que hace la navidad.

Debates a parte, es una fecha donde nos juntamos muchos amigos y familiares. En mi caso, al juntarme con amigos que no veo desde casi un año, es mucho más emotivo. Es muy especial para mi. De hecho, precisamente mi pasión por correr, nació hace unos 9 años en esta misma prueba que volvemos a repetir, con alguna baja y alguna alta entre nuestros integrantes.

Este año, la organización había indicado claramente en la inscripción que no se permitirá correr con patines, carros o perros.. vaya! El año pasado la hice con carro y anterior con perro. Parece que este mensaje iba dirigido a mi. Ya me había hecho a la idea de correr solo con mis amigos.

Esta es la única carrera que me represento como miembro del Dusport Imperial. Si! Aquel club que fundamos unos amigos de Toledo, tras correr nuestra primera San Silvestre. ¿Dónde quedó? Nuestros integrantes fueron disolviendose con el tiempo aunque hoy nos juntamos la gran mayoría, porque es un día muy especial.

Este año como novedad había inscrito a Iker en la prueba infantil no competitiva. Si, mi pequeño de solo 20 meses participaría en su primera prueba a pie.

Esta prueba comenzaba a las 16:30, y tras un preparación inestremis salimos hacia Toledo desde mi pueblo para participar.

Solo con Iker, ya que Oni no se encontraba muy bien y no nos pudo acompañar. Llegamos más que justos de tiempo. Cogí a Iker en brazos, le puse el dorsal y corrimos hacia la salida. Llegamos a las 16:29. En la megafonía anunciaban nuestra llegada (honor al padre más tardón). Y dieron pistoletazo de salida.

Iker estaba abrumado con tanta gente. Pero el hizo su carrera. Casi me atrevo asegurar que era el niño más pequeño. Pero fue de los que la hizo entera andando. Muchos padres tras la desesperación de ver que su hijo no caminaba los cogían en brazos.

Iker terminó su prueba de 500 metros. Y tuvo su merecida medalla. Enhorabuena Txapeldun.

Luego nos tocaba a los mayores. Como he comentado antes, Oni no acudió este año, por lo que o me arriesgaba a correr con Iker con el carro (que la organización podría expulsarme de la prueba) o se lo tendría que dejar a alguien conocido. El tema es que Iker andaba muy llorón últimamente, y no quería dejárselo a nadie por 1 hora en esas condiciones.

Así que decidí una combinación entre ambas. Saldría con el, pero antes de entrar en meta se lo daría a unos amigos que vendrían a vernos.

De los integrantes del Dusport correrían dos a un ritmo más rápido y otros tres a un ritmo más lento. Salimos los últimos con la idea de no entorpecer a ningún corredor con el carro. Recordaros que son más de 5000 participantes y hay muchos tramos por calles estrechas y empedradas.

Salimos desde la puerta de bisagra y encaminamos hacia el arco de salida, miles de personas animando, corredores disfrazados más que en carnaval. Esta carrera es una pura fiesta.

Una batucada que pone la piel de gallina debajo de la puerta de bisagra. Nosotros íbamos lentos. Casi andando. No importaba. De hecho creo que Agus casi lo agradecía ya que había tenido una comida algo copiosa.

Así fuimos avanzando metros, Talian a mi izquierda y Agus a mi derecha, protegían los espacios para que no se nos cruzara nadie y no tropezaramos.

En alguna ocasión les dejé el carro para poder grabar algún video, y dominaron la situación.

El paso por el barrio de Santa Teresa era el más conflictivo. Se estrecha el pasillo y la gente (un poco bebida) jaleaba mucho. Pero lo pasamos sin incidencias.

Luego en la subida a San Juan de los Reyes, tuvimos que parar un poco para recuperar el aliento. Me gustó mucho el paso por Santo Tomé con el cielo iluminado por las luces de navidad.

No me canso de correr esta carrera año tras año. Lo tiene todo. Ambiente, Organización y Recorrido.

Si os preguntáis cómo iba Iker.. pues dormido casi toda la carrera. Sin un mal lloro ni despertar. Se portó genial.

Poco antes de entrar en meta, le dimos el carro a nuestros amigos y así este año pude hacer el paso por meta.

Sin duda, es una de las mejores formas de despedir el año. Un buen colofón para el 2019, que he disfrutado tanto de esto de correr, y dando entrada a un 2020 que tiene muy buena pinta.

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