Maratón de Valencia 01/12/2019

Inscrito desde hace un año, por la oferta que lanzaban de precio y animado por el resto de amigos corredores que repiten a esta cita año tras año.

Tengo por costumbre no correr más de 2 maratones al año, para no perjudicar en demasía mi cuerpo, ya que soy de la opinión que esta distancia es bastante lesiva para nuestro cuerpo. Aún así hay estaba. Y es que la fiesta de la Maratón de Valencia es muy grande.

Sin ningún entrenamiento específico de Maratón me presentaba allí, tan solo con mi dinámica de hacer muchas pruebas los fines de semana. Esta estrategia ya me fue mal hace 3 años, y pretendía repetirla, pero sin forzar para nada la máquina. La imposibilidad de llevar un entrenamiento organizado con la planificación familiar y laboral habia ocasionado esto.

Desde Logroño, una auténtica avanzadilla de Beer Runner venían a compartir kilómetros, mientras que otros muchos amigos de distintos lugares también se juntarian aquí. El fin de semana el teléfono no paró de sonar, gente que quería quedar con nosotros y vernos en un vis a vis. Pero lo cierto, es que a penas paramos en la feria del corredor, y después de la carrera. La visita a la anfitriona de mi hermana y a uno de mis mejores amigos nos tenía colapsado el tiempo.

Viajamos el Viernes y el Sabado ya estábamos allí para recoger el dorsal y ponernos en situación. La feria del corredor no defrauda. Este año, con menos aglomeración de gente. Intenté buscar un portadorsal pero fue imposible. Otra vez que me tocaba salir con imperdibles.

El Domingo me levanté tranquilo y elegí la ropa para correr. Me hace gracia la gente que cuelga la foto de su ropa el día anterior a la carrera como un árbol de navidad. Yo suelo esperar hasta unas horas antes para decidirlo. Mi equipación en esta ocasión eran la camiseta Arrokas Family, que en tantas carreras me ha acompañado este año. De hecho, ahora hace justo un año, que la encargamos al arte de correr para la Maratón de Valencia, finalmente no llegó y por ello me hacía especial ilusión llevarla. (Por eso, y porque así llevo a toda mi familia conmigo) luego unas zapas con las que corrí la última Maratón de Vias Verdes que me fue muy bien, mayas Hoko, con esas no me equivoco y calcetines Jmmy Lion, testeados para correr.

Me acerqué caminando hacia la salida, por los jardines de Turia, había salido algo pegado de tiempo, y tuve que trotar un poco para no llegar tan justo. Al llegar allí, todos los cajones bien organizados (que diferencia con lo de Córdoba) y con muchísima seguridad para que no se colase nadie. Habia conseguido acreditar tiempo del año pasado sub3h30 y me metí a mi cajón.

Puntual dieron la salida. Día soleado, más de 15 grados. Algo caluroso para correr pero tampoco demasiado.

La hoja de ruta para mi carrera era rodar en torno a 5:00 min/km y según me fuera viendo ir subiendo o bajando de ritmo. Asi fue como me encontré con el globo de las 3h30, y enseguida vi a los chicos de Logroño que iban a por esas 3h30. Estaban; Aitor, Diego Villamor, Kike de Fondistas de Lardero, y el Pelu. Les saludé y les gasté un par de bromas para quitar nervios. Total que pensé en quedarme con ellos un rato si pensaban rodar a ese ritmo.

Pronto Aitor, Pelu y Kike tiraron un poco por delante de la liebre de 3h30 y Diego y yo no quedamos atrás. Fuimos muy agusto cerca de 17 km, pero ya vi que Diego empezaba a bajar algo el ritmo. Entonces intenté engancharme con los de alante. Justo en ese momento vi a Kike del Puerto que se había unido al trío. Tampoco permanecí mucho tiempo con ellos.

Le dije a Kike que si quería seguirme que tirábamos para adelante. Así que se me puso detrás como en la Maratón que peté hace 3 años, y yo intenté mantener un ritmo algo más alegre que el anterior.

Con la tontería estábamos por el km 26 y se me había pasado más de media carrera. Ningún resentimiento de dolor, o sobreesfuerzo. Aquí hice mal de solo haber tomado agua. Empecé a comer algo a partir del km 30 cuando sentí la necesidad. Demasiado tarde.

Había perdido a Kike Del Puerto atrás, no se que fue de él, ni en que momento desapareció. Es lo que tiene acompañar a alguien desde atrás. Manera curiosa desde luego.

En el Km 32, no vino el tío del Mazo, vino un gigante de 3 metros y con su martillo kilométrico y me partió en dos. No se lo que pasó. De repente me fallaba todo el cuerpo, tenía necesidad de parar, me faltaba agua, nutrientes, intente parar para comer frutos secos y plátanos ( lo único que puedo comer en maratón) Habia clavado todos los km a 4:50 hasta entonces. Se me fue la media al garete.

No pensaba ya en nada. Solo en como salir de allí de una pieza. Me pasó Teje y me preguntó que tal estaba y que si me enganchaba, imposible. Estaba roto.

Al poco, por el km 36 vi a Aitor, que también me adelantaba. Intenté engancharme para tener algo de conversación y desviar mi cabeza sobre el inminente muro o pajaron.

El también iba muy flojo, no se quien pararía antes. Al final se paró el, y me dijo tira que yo no puedo. Fue en ese momento, cuando empiezo a trotar algo más alegre y veo que las piernas vuelven a responder.

Me pruebo, y puedo volver a rodar a 4:40-4:50. Lo había superado. Habia derrotado a ese gigantón a fuerza de cabezazos.

Joder que contento. Ahora solo me quedaban 4 km y disfrutar de la meta. Veo que voy en tiempo para bajar de las 3h30 todavía. Así que, no me permito ni una sola concesión. Sigo rodando a ritmo alegre.

El ambiente es espectacular. Para quien no lo haya vivido es indescriptible. Sin duda la mejor prueba que he corrido a nivel de ambiente y animación. Y se supera año tras año.

Hace mucho calor, creo que superamos los 20°C. La recta a meta se hace larga. Pero al fin, consiguo ver la alfombra azul. Sigo apretando, esto ya no hay quien lo pare. Zas! Llegada a meta. Paro el crono, y si, lo conseguí. Un año más,, sub 3h30 en Valencia. Me aseguro un buen cajón para el año que viene.

Al poco de entrar veo a Teje, esta supercontento. Objetivo conseguido. Y juntos nos colocan la medalla que tanto nos merecemos.

El regreso a casa de mi hermana algo complicado ya que este año, habían cortado las calles más de lo habitual y no había taxis. Me tocó andar y trotar otros cuantos km más.

Luego nos fuimos con mi gran amigo Agus, que eso es casi mejor que terminar una Maratón, disfrutar de su hospitalidad y su familia.

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