Behobia San Sebastián 10/11/2019

Una Behobia siempre es una Behobia. Una de las carreras de más participación del territorio nacional. La cuestión es, ¿Por qué? ¿Porqué una carrera de 20 km, que ni siquiera cumple con la distancia de media Maratón ha cogido tanta fama a lo largo de los años? Pues hay que correrla para saberlo.

Esta era mi segunda participación, pero nada tenía que ver con la primera. La primera vez fui acompañando a unos amigos que venían de Toledo, haciendo de anfitrión. Además fue la edición de tantísima temperatura (cerca de 30’C) que ocasionaron tantos golpes de calor. En cambio este año, la lluvia, el viento y el granizo serían los protagonistas.

Iniciamos el fin de semana visitando la feria del corredor en Irun. Mucho mejor que la que recordaba de Anoeta. Un despliegue de medios por todo lo alto. Con un amplio aparcamiento, grandes stand de las principales marcas de ropa deportiva y de los patrocinadores más importantes. Alguna promoción de alguna otra carrera. Aprovechamos para dejar la mochila en consigna y así despreocuparnos el día de la carrera.

Como habían dado mucha lluvia, en esta ocasión Oni solo me acompañaría a la salida. Decidimos que era innecesario que esperara las 2 horas que tardaría en llegar en un Donosti lluvioso.

El Sabado dimos un paseo por Donosti, y vimos el ambiente previo a la carrera. Paseamos por la zona del Ayuntamiento, donde había multitud de corredores entrenando y haciéndose fotos. Nosotros coincidimos allí con Curro, un chico con el que tenemos un amigo en común, Chipi, el cual se ha animado a realizar el reto de las medias capitales de provincia. Desde aquí, espero que te haya ido muy bien la carrera.

Después de un Sabado que no paró de llover, el Domingo amaneció algo más tranquilo, aunque a rachas cargaba bien de agua. Salimos de Getaria y en menos de 40 minutos estábamos en Behobia. Alli me dejó Oni, y con un beso me despedí, y pasaría una mañana muy intensa.

Habían quedado miembros de los Beer Runners en la gasolinera para hacernos una foto, y saludarnos. Llegué puntual a la cita, pero no encontraba a nadie. Estaba lloviendo y todos se refugiaban allí. Así que me fue imposible. Total, que me puse a calentar un poco para no quedarme frío.

Poco después me llamó Valen, que estaban en una cafetería, me acerqué brevemente a saludar pero en seguida me marché hacia la salida porque se acercaba mi hora 10:18. También pude ver, que mis nuevos compis de club vida perra estaban por allí. De hecho les tenía guardada una sorpresa, y es que correría con su camiseta que recientemente me habían entregado como nuevo miembro. Seguro que en el próximo entreno nos contamos las anécdotas de la Behobia.

Así fui acercándome a mi cajón, que era el verde, el tercero. Bastante adelantado. Contando que es una prueba que reúne a más de 30.000 personas salir entre los 4.000 primeros tiene su mérito. Todo gracias a haber acreditado un buen tiempo en la media Maratón de Gijón de este año.

Otra sorpresa que tenía guardada para esta carrera era el sombrero de capitán. ¿Por qué? Si, ¿Por qué se me ocurrió correr con un sombrero de capitán durante toda la carrera? Bueno, tampoco tenía mucho sentido. Y porque no. Era algo gracioso. Al llover tanto, la gente bromeaba el día anterior sobre si iríamos a nado, o con piragua.. se me ocurrió llevar este sombrero que siempre llevo en la furgo. Por cierto, que a Oni no le gusta nada, y pasa vergüenza ajena cada vez que me lo pongo.. 😅😅

Pues con esa indumentaria tan peculiar, me decidí ir la salida. Habiamos librado bastante en la espera, y apenas unas gotas habían caído en la previa. Al comenzar, me revasaron bastantes corredores, pensé que me había equivocado al colocarme en ese cajón.. ¿Demasiado rápido para mi? Luego caí en que podían ser gente que corre más que yo, pero que no habían podido acreditar marca y me tranquilize.

Mi objetivo en esta Behobia era claro, no sufrir. (Como me pasó en las Murallas) y disfrutar pero con un puntito de competición. Así que fui regulando mis fuerzas como pude. Fui acelerando y frenando en función de lo que me pedía el cuerpo. Me funcionó genial.

Como era de esperar la ambientación se había reducido en algunas zonas con respecto a la edición que recordaba, pero mucho que envidiar tienen el 90% de las carreras con esta animación. De hecho, cuando una carrera tiene mucha animación siempre se le compara con esta. «Es como una Behobia «.

Pasábamos por las poblaciones que están al paso entre Behobia y Donosti. Con sus cuestas, que debía saber regular y las bajadas, que daban tanto oxigeno.

Tuve bastante suerte ya que lo participantes que iban delante mía, les granizó a la altura de Donosti y los de detrás mío también les cayó algo de piedra.

Según nos acercábamos a meta, la gente animaba con mayor calidez. Ya se oía el grito de «Vamos capitán » que a pesar de que el día no era bueno había ganas de fiesta. Aunque algún corredor que iba a mi ritmo no se tomaba tan a broma esto de correr, y ni chistes marineros les alegraban la cara.

Sobre los Bypass que habian mencionado, por el tema de la elecciones para dar acceso a los colegios electorales, no noté mucha importancia, ni los corredores, ni los espectadores, se vieron molestos por ellos.

Segui avanzando hasta meta, y se me ocurrió lanzar el sombrero al llegar como los licenciados en las películas americanas. Pero esto no funcionó muy bien ya que con el aire el sombrero volvería dirección Behobia. Ya había tenido bastante jueguecito con el sombrero.

A nivel personal muy contento por el resultado de la prueba. Hice un tiempo de 1h26′ que no está nada mal, teniendo en cuenta lo poco que entreno ahora. Me da un punto de moral hacia Valencia, y aunque no la esté preparando a conciencia, creo que podré terminarla con tranquilidad. Posición 2466/27173.

La anécdota del día la protagonizó la mochila. Al llegar al recogerla no estaba. Venga a preguntar a información y buscar entre miles de mochilas. Yo me estaba quedando helado. Me dijeron que me fuera a dar un masaje para hacer tiempo y ver si aparecía. Pero, me quedaría congelado. De alli no me moví. Me atendieron muy bien. Sobretodo dos voluntarias súpermajas que estuvieron pendientes de mi. Me dieron mantas, me ofrecieron su ropa.. Una cercanía humana, digna de mención.

Y con esto, doy por finalizada la crónica de la Behobia’ 19 una prueba que ha mejorado con los años, y cuida los detalles de los participantes. Que es muy cara, si es cierto, pero en el negocio del running esto es lo habitual. Y puestos a pagar, lo pago por la Behobia.

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