15k Las murallas de Pamplona 01/11/2019

Hacia tiempo que habia oído hablar de esta prueba nocturna que se hace en la capital Navarra por estas fechas. Era su séptima edición y la propaganda y aceptación de los corredores había sido muy buena.

Habia encajado esta carrera en nuestro calendario en uno de los pocos fines de semana que nos quedábamos en Logroño, ya que apenas dista de una hora de viaje.

Desde hace unas semanas ando algo renqueante y no tengo mucho apetito de kilómetros, he bajado la guardia con la alimentación (he cogido algo de peso) y me costaba mantenerme en forma. Todo ello con una Maratón en menos de un mes. Hay que ponerse las pilas.

Salimos temprano desde Logroño, la carrera comenzaba a las 17:30 aunque las salidas eran escalonadas por cajones y retrasaría algo al salir en último lugar. Los cajones habían sido realizados con las marcas de las ediciones anteriores. Aparte de la prueba de 15 km, también había de 10 y otra de 5. En total sumarían casi 5.000 participantes. Un buen número.

Fuimos con tiempo para recoger el dorsal, y comenzó a llover. Nos refugiamos en una cafetería hasta las 17:00 que habíamos quedado con el resto de grupo Beer Runner de Logroño para hacernos una foto.

Aparcamos cómodamente en el parking de Baluarte que era justo encima de donde se recogían los dorsales. Empezaba a llover con ganas, todos los corredores nos impacientabamos. Y fue algo caótico a la hora de saludarnos y alengarnos. Alli también me encontré con Juantxo (corrimos juntos la semana pasada en Hondarribia) que estaba algo mejor e intentaría terminar la prueba con más fuerza y adelantar muchos puestos.

Me uní a los Beer Runner de Logroño y nos prepararemos para dar el pistoletazo de salida. No tenía muy claro el objetivo marcado, aunque viendo lo que estaba cayendo más me valía correr rápido para evitar enfriarme y que Oni se calara de agua viendo la carrera.

Con una pequeña humareda como en las discotecas de antes, nos dieron la salida. Bastante tapón de gente que tuve que ir esquivando como pude. En el inicio vi a Oni, soportando la lluvia. Solo esperaba que se recogiera pronto a la furgo para evitar mojarse más.

Los primeros 5 kilómetros fue un rodeo a la ciudadela casi sin desnivel que me ayudó a rebasar bastantes corredores y marcar un ritmo rápido para mi (de 4:20). Pasamos por el arco de meta, y comenzaba un descenso hacia los jardines. En mi cabeza pensé.. todo lo que se baja, se sube. Así que intente no acelerarme demasiado.

Pero por el km 7, llaneando ya por el parque, no conseguía volver a rodar al ritmo inicial y las fuerzas se fueron menguando. Vamos que me vino una pequeña pájara. Pasa cuando sales muy rápido y no dejas al cuerpo que se recupere.

En los siguientes kilómetros recuperariamos lo bajado y los ritmos se harían mucho más lentos. Los pasos por las muralla era bonitos y emocionantes pero en algunas zonas peligraba los accesos por barro y agua.

Decir que a nivel organizativo la carrera estaba muy bien preparada. No faltaba nada de iluminación, y la ambientación era espectacular. Que te corten una ciudad para un evento deportivo como este tiene mucho mérito, además del permiso para el acceso a las zonas de la muralla que habitualmente permanece cerrado al público. También había un amplio dispositivo fotográfico, que esperamos nos brinden con su arte en redes. Una lástima algunos detalles que deterioran la imagen de la carrera. Indicaron que habría una medalla en meta, que todavía muchos se preguntan por ella. Además, los avituallamientos de agua en el km 1 y en el 11 no eran lo más adecuado. Lo suyo hubiese sido en el km 5 y en el 11.

Por el km 12 intenté volver a mantener la compostura, estamos arriba y no quedaban más ascensos. Pasamos por calles emblemáticas y volvimos a la ciudadela.

Ya me quedaba muy poco gasoil. Rodeado de corredores que ya si, corrían a un ritmo superior al mío, calculo que 4:30 en aquel entonces. Intento mantener la distancia pero me cuesta una barbaridad. Estoy vacío.

Acompaño a mi cuerpo hasta los últimos metros y paré el crono en meta. 1h11′ en 15,3 km. Lo había dado todo. El esfuerzo me pasó factura. Posición 189/1164.

Me dirigí al parking donde estaba refugiada Oni, y me vino un mareo. Alguna bajada de azúcar. Poco a poco el cuerpo se restableció. En esta ocasión la tripa no me jugó mala pasada pero en cambio el excesivo esfuerzo por demostrarme a mi mismo que lo puedo hacer mejor, me penalizó.

Seguimos aprendiendo todos los días. Y algunas veces pecando de errores ya cometidos. Próximo destino, la magnitudinaria Behovia- San Sebastián.

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