Euskal Kosta Krosa 28/09/19

Después de un descanso merecido, volvíamos a las andadas con una prueba de las que gustan y mucho. La Euskal kosta krosa es una carrera que va por toda la carretera N-634 paralela al mar y que pasa por tres localidades, Zumaia, Getaria y Zarauz. Cada año parte de una localidad diferente, y este año tocaba dar la salida desde Getaria.

Quien nos conoce un poco, sabe que pasamos más de la mitad de los fines de semana aquí en Getaria, y correr por estas vías es como correr en casa.

La carrera era el Sabado por la tarde a las 17:00. Donde podrían participar patinadores (estos salieron un poco antes) y corredores. Antes del inicio pregunté a la organización si podría participar con el carro Runner de Iker, y me dijeron que no habría ningún problema.

La salida era en el frontón, a escasos 100 metros de la casa de la Amona, así que no teníamos ningún problema de desplazamientos y aparcamientos en esta ocasión. Los corredores calentaban en la previa y yo estaba bastante tranquilo. Una media maraton por un circuito conocido y correría tranquilo con el carro. Todo en orden.

Dieron la salida con un cohete, seríamos unos 300 participantes, salí en último lugar para no entorpecer al resto de corredores con el carro. Era el único que iba con esta modalidad.

Bastante ambiente, algunas caras conocidas, y es que aquí en Getaria ya nos conocen bien, sobretodo al rubio de ojos claros. Al salir tan atrás, estuve taponado el primer kilómetro, que después me hizo acelerar, demasiado incluso. Me puse a rodar a ritmos 4:30, algo excesivo para la dureza de la prueba y correr con carro. Lo pagaría.

Salida desde Getaria dirección Zumaia. Sin duda, hay unas series de cuentas bastante duras, falsos llanos y el calor apretaba de lo lindo. Iker iba bien protegido con crema protección 50 y con su techo que le daba sombra.

Iba adelantando corredores y se quedaban mirando. Ese tío tan grande empujando del carro con un rubio precioso. La marea estaba alta, y en algunas ocasiones las olas brincaban la carretera por donde pasábamos, por lo cual, la organización nos avisó para que nos apartaramos un poco de la orilla.

Al llegar a Zumaia, me gustó la travesía ya que era el mismo circuito que meses antes había hecho en el Flysh de Zumaia. Buena animación y regreso a la ruta.

La vuelta a Getaria picaba para arriba, acechaba el calor, y empezaba a pagar el calentón del inicio. Si es que no aprendo. Se hizo duro, pero tuve que regular sin importarme que me adelantaran aquellos que habia rebasado tan feliz antes.

Llegada a Getaria pasamos por el tramo de via que la cruza, y todo el pueblo animando. Algún ¡Vamos Kike! de alguno que me conocía, y para delante. Es curioso que al ir con la Ikurriña en la cabeza la gente que no me conoce me hablaba en Euskera. Menos mal que ya voy entiendo algo.

Creo que fue a partir de este momento cuando una moto de la ertzaintza se puso detrás de mi. Pero literalmente. Los siguientes 11 km fue mi sombra.

Tengo varias teorías de porque ocurrió eso, una era porque no se fiaba de mi y que dejaría al niño tirado 😅😅, otra era porque para hablar con sus compañeros era más fácil decir: voy detrás del tío del carro! y la última que era para proteger la salud y seguridad de un menor en carretera. Bueno el caso es que tuve el run-run de la moto media carrera.

El tramo de Getaria a Zarauz, era muy conocido para mi. Es mi entreno favorito. Bastante llano, muy corrible, al lado del mar, y distancia asequible. Vimos a Oni, que aguardaba con su cámara en un lado de la carretera. Iker iba despierto todo el rato y en estos últimos kilómetros se empezó a animar.

Ya le escuchaba cantar, mover las piernecitas para arriba y para abajo.. síntomas de aburrimiento… malo. Lo siguiente es ponerse a llorar. Así que intento mantener el ritmo y seguir hasta Zarauz.

Consiguo llegar a Zarauz con más pena que gloria, ya rodando a ritmos por encima de 5. Allí un ambientazo. Pasamos por la calle peatonal comercial y regreso a la vía. Todos los niños nos querían chocar.

Ya solo quedaban 3 kilómetros. Oni me había avisado que bajariamos al puerto y luego ascenderiamos por Nagusia Kalea. Genial, esa entrada es preciosa. La vi en el triatlón de Getaria y se te pone los pelos de punta. Ahora la tripa empezaba a dar sus fallos. Los típicos pinchazos, malestar.. pero ya estábamos muy cerca. Así que toca apretar dientes y seguir.

Llegamos a Getaria, y como predijo Oni, bajamos hasta el puerto, para ascender de nuevo por Nagusia Kalea. Allí pasamos por las tascas típicas de Getaria, un estrecho pasillo humano entre Izarri y Politena. Ambientazo. Y una llegada a meta de fiesta, al final de la calle entre el frontón y la plaza del ayuntamiento.

Al llegar a meta, habían montado barra de cerveza y pinchos de bonito. Espectacular de bueno. Yo no pude disfrutar mucho del post-carrera ya que me vinieron los 7 males con mi tripa, y me costó recuperarme más de lo que imaginaba.

Al final, con un tiempo de 1h 43′ y posición 187/263 terminé esta bonita prueba, que finaliza su ciclo al completar los tres diferentes circuitos y salidas. Quien sabe si el año que viene volverán a repetir ciclo, y si podemos estar aquí.

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