Maratón Vias Verdes Plazaola 15/09/2019

La crónica que vais a leer a continuación podría titularla como «La Maratón para los que no les gusta correr Maratones de Asfalto», también con relación a como me tome esta prueba podría decir «No traten de hacerlo en sus casas» Una vez más con una mala interpretación de la carrera, que podría haber sido mucho peor.

Porque Plazaola. Este año estaba buscando una maraton antes de Valencia. Miré varias, Budapest, Amsterdam, pero suponían viajes caros y sobretodo para mi, que lo hago con todo el equipo. Así que, ya tenía echado el ojo a la Maratón de Vias Verdes. Era economía, estaba muy cerca de casa, y hablaban cosas buenas de ella. Además dejaba una buena distancia de días con la Maratón de Valencia. Entre que me decidía y no, mi amigo Chipi me regaló el dorsal para mayor apoyo. Ya que el también quería hacerla.

Así, pasaron los meses y sin mucha conciencia iba intentado correr pruebas para coger forma. Entrenar en verano para Maraton es más difícil. Y llegó la fecha. Habíamos planeado el fin de semana de mil maneras diferentes. La logística al ser una carrera lineal se complicaba aún más. Después de muchas vueltas, decidimos ir con el coche y la furgo. Así dejábamos la furgo en la salida y luego la recogeriamos con el coche que lo tendríamos en la meta.

Chipi y yo, dormimos en el camping de Lekumberri que estaba al lado de la salida. Lo que nos permitió dormir unas horas más. Otros amigos Beer Runners de Logroño harían la prueba de 26 km, que salía de Leitza. Ellos habían madrugado para ir a su salida.

Nos tomamos un café en la estación de Plazaola y salimos puntales a las 9:00 cerca de unos 100 corredores. Yo salí pegado a Chipi, no tenía intención de salir lanzado en los primeros kilómetros. Así que nos quedamos en las últimas posiciones y avanzamos despacio.

Nos juntamos con un grupo de catalanes muy animados que venían a disfrutar de la prueba. Algunos repetían y comentaban que era muy bonita y que era todo cuesta abajo.

Segui con Chipi durante los primeros 5 km, a su ritmo. Mucho más lento que el mío. Ya mis piernas me pedían marcha. Rodábamos por encima de 6, que no suelo estar muy acostumbrado. Al completar esta distancia le liberé y marche en solitario.

Salir desde últimas posiciones e ir revasando corredores tiene su aquel. Me acordé de nuestro compañero Juantxo y su reto solidario que básicamente es hacer algo asi. Esta claro que la gente se quedaba algo confusa, al verme galopar a ritmos de 4 y algo, cuando antes superamos los 6. Pero así soy yo. Por lo menos disfrute de un tramo de la carrera con Chipi, y ahora me tocaba volar.

Pasábamos por multitud de túneles, algunos iluminados otros no o casi nada. Me di cuenta de que el frontal que tenía no alumbraba lo suficiente, y tenía que ir con cuidado. Uno de los túneles era de una longitud de unos 2 kilómetros y pico.

Iba a ritmo bastante acelerado y esto hizo remover mis tripas. Pasada la media maraton, tuve que parar por problemas intestinales. Me adelantaron 3 o 4 corredores, que luego tuve que recuperar el ritmo acelerado para poder ponerme en mi posición.

Un cosa muy agradable de la carrera era que los kilómetros se marcaban hacia atrás. Es decir, indicaban la cantidad que quedaba para llegar a meta. Así psicológicamente era mucho menos duro.

Los avituallamientos era generosos. Con abundante agua, isotónicos, fruta, frutos secos.. etc. En el trayecto no había mucha animación. Nos cruzamos con bastantes bicicletas. Al paso por la estación de Leitza la gente aguardaba para animarnos.

Km 30, y el muro se personó delante de mi. Habia corrido a unos ritmos muy muy acelerados. De hecho, no he corrido nunca una maratón a ritmos tan rápidos. Y era cuestión de tiempo, que me derrumbara. Intente mantenerme lo que pude, pero la cabeza pedía parar. Los kilómetros pasaban muy lentos. Solo pude recuperarme una vez que llegué a un avituallamiento y bebí unos buenos tragos de isotónico y algo de plátano. Me paré relajadamente y carge de nuevo.

Ya quedaban menos de 10 kilómetros, y era todo bajada. A pesar de que las piernas ya no iban y que la cabeza no estaba pasando por su mejor momento, lo cierto es que la cuesta abajo ayudada y mucho. Aunque no quisieras te llevaba hacia delante.

Faltaba ya poco para llegar a meta, y no se oía el murmullo y la megafonía. Estoy acostumbrado a que en las maratones de asfalto los últimos kilómetros los corro animado por una multitud y una pura fiesta, Valencia, Sevilla, Berlin. Pero aquí costaba llegar a meta. Luego una vez allí, si estaba animada la plaza.

Un generoso avituallamiento y muchos besos y sonrisas de familiares. Terminé en un tiempo de 3h 23′. No puedo comparar con otras maratones porque esta es cuesta abajo todo el rato. Satisfecho por haber superado el muro, aunque debi regular mejor y no correr tan a lo loco. Posición 28/110 corredores.

Chipi llegó un poco más tarde en 4h 50′. Posición 100/110. Que está muy bien después de la paliza de semana que lleva. (El domingo pasado hizo la Maratón de Medoc)

Después de una ducha nos fuimos a tomar una cerveza bien merecida y recuperar todas fuerzas con un buen Txuleton.

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