Maratón de Valencia 20/11/2016

Un año más, nos encontramos ante una de la maratones de España más bonitas y mejor ambientadas. Intentando quitarme el mal sabor de boca de la edición pasada, que pese a poder terminarla, sufrí un nuevo episodio de los dolores gastrointestinales.

Este año, no contaba con el apoyo de Oni, aunque no faltarían compañeros que estarían también en la maratón y compartirían nuestras emociones.

En este caso, compartí viaje con Kike del Puerto, y  Pepe de Lodosa, desde Logroño. Ambos, con objetivos diferentes para realizar la maratón, pero con ilusión de realizar esta maratón.

El sábado al acercarnos a la feria del corredor, nos dábamos cuenta de la magnitud de esta carrera. Allí podríamos encontrar stand de multitud de otras maratones, que te animaba a seguir con la fiebre de las maratones.

A la mañana siguiente, el cauce del Turia estaba repleto de corredores que se acercaban a la ciudad de la ciencia y las artes donde se daría cita la salida de la maratón y el 10k.

Allí, habíamos quedado con otro corredor, con el que hemos compartido muchos km, Javier Donamaría, y que me hacia un especial ilusión correr los 42 km a su lado, ya que en mi primera maratón en Logroño, me acompañó en la segunda vuelta. Desgracidamente, no nos pudimos encontrar y una vez en el cajón de salida, llenos de nervios, tocaba decidir a que ritmo debería ir. A mi lado, estaba Kike del Puerto, y decidí hacer la carrera con el, e intentar bajar su mejor marca en esta distancia.

Emocionaba pasar por el arco de meta, y arrancábamos a correr. A ritmos muy cómodos de 5:30 a 5:00, fuimos avanzando km, e intentamos no bajar de ritmos de 4:50.

En el km 15, de repente, noté una sensación extraña en el gemelo. Pegué un salto, y me asusté bastante. No tenía idea de lo que había ocurrido. Entonces, empecé a buscar algún asistente médico para que me diera un poco de reflex y tardaban los km, y cada km peor, y a pesar de poder recibir un poco de reflex.

Por el km 25, deseando hacer una parada para hidratarme y y poder estirar el gemelo. Allí le indicaque a Kike del Puerto, que terminase la carrera sin mí.

Decidí terminar la carrera, tal y como pudiera. Grave error. Los siguientes kilometros, fueron un suplicio, con un eterno sufrimiento, seguí avanzando, viendo como multitud  de corredores me adelantaban y yo no podía superar el paso. Trotando, muy levemente a ritmos de 7:00 – 8:00.

Por el km 30, vi a Javi, que me adelantaba y me animaba a seguirle, intenté por segundos seguir su paso, pero fue imposible, los dolores eran impresionantes cuando aumentaba el ritmo. Y le dejé ir.

Los km y minutos siguientes fueron horrorosos, esto es uno de los motivos por los que en otra ocasión, si se repitiese estas circunstancias, no volvería a intentar terminar la maratón.

Minutos después de terminar, me senté en un banco e intenté reflexionar, y esto me dejó frío y muy vacío por dentro.

Las maratones no hacen aprender, y en esta ocasión, a respetar cuando tu cuerpo te dice basta, y deber de abandonar por mucho que la cabeza (o cabezoneria) te impida hacerlo.

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Maraton de Valencia 2016

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